Martes 20 de Febrero, 11:16

El Hospital de Basavilbaso, su historia

Sociedad | Una institución de renombre que guarda una historia fascinante que muchos desconocen y que nos ayuda a descubrir la historiadora local Profesora Silvina Pérez.


El Hospital Sagrado Corazón de Jesús es una prestigiosa institución de la cual aún hoy la mayoría de los basavilbasenses desconocen sus primeros pasos. Con una trayectoria de más de ochenta años esta iniciativa cobra vida hacia la tercera década del siglo XX, abriendo las puertas en el año 1938 en su primitivo edificio del barrio Tolcachier.

Los invito a descubrir su historia, a realizar un recorrido desde sus orígenes y los motivos que llevaron a su fundación, los precursores, las enfermedades que aquejaban a la población de la época, su ubicación geográfica y los primeros profesionales que allí dejaron su huella.

Por entonces para hacer frente a las problemáticas sanitarias y atender las necesidades que a consecuencia de la pobreza agobiaban a la población más vulnerable del Pueblo “Gobernador Basavilbaso”, un grupo de mujeres deciden conformar una entidad benéfica para brindar ayuda social (alimentos y vestimenta) y atención médica a través de la fundación de un hospital.

En el año 1927 cobra vida la Asociación de Beneficencia, quienes se darán a la titánica tarea de concretar un nuevo centro asistencial para atención de los necesitados y “pobres de solemnidad”, que pocos años después se materializará pasando a la historia como el Hospital de Caridad, recibiendo el nombre de “Sagrado Corazón”.

El pueblo contaba desde 1910 con el hospital Centenario, sostenido por la colectividad judía que estaba ubicado en el barrio Oeste, sobre Av. San Martín, inaugurado al cumplirse cien años de la Revolución de Mayo, de allí su nombre.

Desde sus inicios fue muy oneroso su funcionamiento y contaba con la contribución de socios; en 1922 las dificultades para la adquisición de insumos, las deudas con laboratorios y el deterioro del edificio, no permitía cubrir la demanda de la creciente población.

La Asociación Damas Israelitas de Caridad (fundada en 1911) realizaba un aporte para el sostenimiento de dos camas gratuitas destinadas a personas indigentes, lo que deja en claro que la atención era paga. 

Según datos proporcionados por un descendiente del doctor Garfunkel, director del Centenario, la idea de una nueva institución de benéfica surgió como resultado de una reunión que mantuvieron un grupo de mujeres (no judías) con autoridades del pueblo para manifestar su preocupación por las condiciones paupérrimas que atravesaba un sector de la comunidad, en tiempos que había familias que ocupaban irregularmente la vía pública, que las mujeres daban a luz sin atención médica y la tuberculosis y sus consecuencias eran las principales causas de muerte de la población.

Según esta fuente, de acuerdo a lo escrito por Garfunkel en sus “memorias”, les habría sugerido que conformaran una entidad al igual que las Damas Israelitas para gestionar recursos y reunir fondos para llevar a cabo sus propósitos. Hasta el momento son muy escaso los datos de los inicios del nuevo nosocomio.

El periódico local Crónica informaba en sus páginas la inauguración del “Nuevo Hospital de Caridad” el 18 de diciembre de 1938, sostenido por la Asociación de Damas de Beneficencia.

El “Sagrado Corazón” trascenderá al tiempo pasando por etapas bien diferenciadas que conforman una sola trama, su génesis de mano de ciudadanos comprometidos, hoy una ONG que cumplía y suplía las funciones del estado y su posterior paso a la órbita gubernamental hasta llegar a la actualidad.

¿Quiénes fueron sus precursores?

El 10 de julio de 1927 un grupo de mujeres fundan la Asociación de Beneficencia del Pueblo Gobernador Basavilbaso, con el objeto de “socorrer a los indigentes y desvalidos, proporcionar víveres a los pobres de solemnidad que se encuentren físicamente imposibilitados para trabajar, atender a los enfermos carentes de recursos para sufragar los gastos de asistencia médica, dándoles asilo en el hospital de su pertenencia o a domicilio cuando los recursos de la asociación lo permitan y en resumen, hacer el bien en el sentido amplio de la palabra, sin distinción de nacionalidad o raza”.

Entre sus disposiciones estatutarias disponía que debía sostener un dispensario destinado a la maternidad cuyos eran: a) Proporcionar a las enfermas pobres que no puedan ser atendidas en sus domicilios, un lugar preservado de las enfermedades contagiosas a que están expuestas en los hospitales; b) Favorecer el tratamiento tocológico de las enfermas y de los recién nacidos, dándoles asistencia médico- farmacéutica y socorros gratuitamente; c) Propagar entre las casas pobres, los principios de higiene infantil y destruir los errores que en materia de enfermedades de niños, existen tan arraigados en las clases menesterosas.

La Asociación estaría dirigida y administrada por una comisión de mujeres elegida en asamblea y un Consejo Consultivo de tres señores que será designado por aquellas.

El 4 de enero de 1928 el gobierno de Entre Ríos aprobó sus estatutos y le otorgó la personería jurídica. La primera presidente fue Jacinta Porfirio de Correa (maestra- directora de la Escuela N° 33), la secretaria fue Berta Di Pascuo (directora del Conservatorio Superior de Música) y María L. de Bustamante, prosecretaria.

Entre los nombres que hasta el momento han salido a la luz, la comisión del año 1932 tuvo como presidente interina a M. A. de Segovia y como secretaria Vicenta T. de Podestá.

En el período 1933-1935 conformaban la asociación: Presidente: Esther E. de Langan. Vice: Juana B. de Zarza Secretaria: María F. B. de Saravia Pro: Vicenta T. de Podestá Tesorera: María Teresa Carro de Buller Pro: Alicia R. de Whaite Vocales: Zulema M. de Rodríguez Claudia Bregliano de Corti Adela de Biggs Amelia Suñer de Perriere Haydeé de Slay Adela A. de Sibeud.

Foto: Amelia Suñer de Perriere (colección particular)

Entre los deberes y atribuciones la Comisión Directiva debía dictar el reglamento interno del hospital y otros establecimientos que administre la asociación, dirigir y vigilar la marcha de aquellos, resolver la admisión y separación de empleados, fijando en el primer caso el sueldo mensual, nombrar las comisiones especiales que crea necesarias para los fines y los intereses de la institución, entre otras.

A comienzos de los años cuarenta, la gestión 1941-43 fue presidida por la señora Carmen Zaragoza de Velázquez, acompañada por Juana Canova de Zingg, las señoritas Lelia E. Castiglioni y María D. Zapata, las señoras Obdulia I. G. de Cabral, María C. de Rossetti, María C. de Durán, Lucía P. de Roko, Carmen E. de Laloux, Lola O. de Stettler, Dorinda A. de Ramos, Rosalía V. de Ruiz, Jacinta P. de Correa, Berta E. de Fruniz y la Srita. Martha Podestá.

El estatuto también estipulaba un Consejo Consultivo compuesto de tres señores que serían designados por la Comisión. En dicho período los consejeros fueron Rogelio Gómez, Juan Croharé y Enrique Zingg. Para 1944 serán Juana Canova de Zingg y María Dolores Zapata Díaz, presidenta y secretaria respectivamente.

Olga Botta recordaría que su madre María Cozzo, también fue una de sus miembros, y que diariamente recorría el largo trayecto prácticamente despoblado hasta llegar al hospital junto a otras mujeres.

Primer Hospital de Caridad en los años 40. Paradas: con una marca de izquierda a derecha: Señora de Durán, Juana Canova de Zingg, Paulina Levitzky (enfermera). Sentadas: Lucía P. de Rocco, Carmen de Velázquez, Sra. de Cabral. Archivo Familia Melchior.

Si observamos sus apellidos y cruzamos los datos con otras instituciones conformadas exclusivamente por hombres, como era usanza de la época y los roles sociales bien definido podemos ver que eran las esposas del personal jerárquico del ferrocarril y dirigentes gremiales, del Club Atlético, directores de la Cooperativa Mixta Eléctrica, comerciantes (ej.farmacia Podestá y hotel Italia), jefe de policía, gerente y empleados del banco, profesionales (médicos, escribano, entre otros); jefe del Telégrafo, destacándose entre ellas algunas maestras, figuras distinguidas y de relevancia. Evolución del edificio Hasta el momento son muy escasos los testimonios al respecto.

En octubre de 1928 la Asociación recibe una subvención para mejorar sus servicios y otra partida para la Sala de Maternidad, de la mano de los diputados nacionales de la Unión Cívica Radical, Ambrosio Artusi y Víctor Etcheverry.

Según datos recopilados y aportados por descendientes de la familia Cerolini- Di Pasquo, aproximadamente en 1930 en el solar donde actualmente se encuentra la Residencia Socio Educativa Enrique "Berduc" (antiguo Hogar de Menores), sito hoy en calle Alberdi, entre 3 del Este y 4 del Este del barrio Tolcachier. 
 
Se colocó la piedra fundamental del edificio durante un acto que habría sido apadrinado por Doña Justa Campos Urquiza y bendecido por el Presbítero Ignacio Heit.

En 1935, con motivo del arribo del gobernador Eduardo Tibiletti a Basavilbaso, el Semanario Entre Ríos publicaba el itinerario, estando prevista la visita al Hospital de Caridad.

Acerca del mismo en sus páginas refería: “cuyo edificio aún no ha podido ser habilitado al público por carecer de recursos la Sociedad de Beneficencia que el actual P. Ejecutivo tratará de que a la brevedad posible pueda entrar en funcionamiento llenando una sentida necesidad pública”.

En 1937 su presidenta y secretaria, María C. de Rosetti y Vicenta T. de Podestá en nota a la Biblioteca Luz Obrera invitan a participar de los eventos programados por la asociación, expresando que “estando próximas a reanudarse las obras del Hospital de Caridad y con el fin de allegar recursos para la continuación de las mismas, la Comisión que honro en presidir ha resuelto realizar festivales los días 24-25 y 31 de Diciembre del corriente año y el 1-5 y 6 de Enero de 1938”.

Nota enviada por la Asoc. de Beneficencia a Biblioteca Popular Luz Obrera- 5/10/1938 Archivo Biblioteca Popular Luz Obrera Ubicación.

El hospital fue emplazado en el solar donde actualmente se encuentra la Residencia Socio Educativa "Enrique Berduc" (antiguo Hogar de Menores), sito hoy en calle Alberdi, entre 3 del Este y 4 del Este del barrio Tolcachier, por entonces una zona alejada de la planta urbana.

Esto obedecía a cuestiones sanitarias para mantener alejada a la población de enfermedades infectocontagiosas imperantes por aquellos años como la tuberculosis y poliomielitis. Un dato a tener en cuenta es el acceso este a Basavilbaso era la actual calle Roberto Fleitas (ex Caseros), por lo cual este edificio estaba localizado a pocos metros del camino que comunicaba con Concepción del Uruguay.

Inauguración De acuerdo a la publicación del periódico local Crónica con fecha 10 de diciembre de 1938, bajo el título de “Inauguración del Nuevo Hospital”.

“La ceremonia promete alcanzar lúcidos contornos”, se anunciaba que “la C.D. de la benemérita Asociación de Beneficencia tiene definitivamente resuelto que, el 18 a las 19 horas, se procederá a inaugurar el Nuevo Hospital de Caridad, que sostendrá dicha Asociación. Serán padrinos, el Excelentísimo Señor Gobernador Provincia Dr. Eduardo Tibiletti, su gentil y distinguida esposa, el Señor Senador Provincial, Ingeniero Víctor Etcheverry y todas las señoras ex presidentas de la entidad presentes en dicha ceremonia figurando hasta ahora las señoras de Rossetti, Corti, Langan, Perriere y Podestá.

La ceremonia de bendición la efectuará el Presbítero Pascual Velzi, auxiliado por el también presbítero Ignacio Heit, concurriendo tal vez otros representantes del clero. El discurso inaugural la pronunciará la distinguida educacionista Jacinta P. de Correa; y terminando el acto, con el ceremonial de práctica se pondrá en posesión de sus delicadas funciones, al Director del nosocomio, Doctor Camilo Cerolini, designado por la Directiva”.

Refería también que “el acto será sencillo, pero altamente elocuente por el gran significado y trascendencia de la obra filantrópica y humanitaria que prestará la nueva casa de salud, a todo necesitad”.

Dr. Camilo Francisco Cerolini- 1940- (Colección particular familia Melchior)

Su denominación Hasta el presente no se puede precisar con certeza desde que año lleva el nombre de Sagrado Corazón. Al momento de su creación se lo denominaba Hospital de Caridad, dato que puede extraerse de las recetas que utilizaba el doctor Cerolini y de la correspondencia emitida por la Asociación que lo fundara.

En 1943 aparece “del Sagrado Corazón” en un volante de difusión para la realización de grandes bailes en el Esmeralda Park. Para 1953 se denominaba Policlínico Vecinal Sagrado Corazón. Este nombre corresponde a la advocación de la religión católica del Sagrado Corazón de Jesús, a quien se acude para encontrar consuelo y protección para los afligidos, ante situaciones de angustia, enfermedad, pobreza y fracaso.

Imagen, Archivo Club Atlético Basavilbaso.

Diciembre 1944 Si tenemos en cuenta instituciones similares que hacia 1938 existían en la vecina ciudad de Concepción del Uruguay y que recibieron subsidios conjuntamente con el Hospital de Caridad de Basavilbaso para adquirir ropa y víveres para los pobres y menores necesitados, encontramos a la Sociedad de Damas Vicentinas (San Vicente), al Asilo de Huérfanos Sagrado Corazón, Asilo Santa Teresita, Asilo San José, cuyas denominaciones corresponden también al santoral católico.

La caridad bien entendida consiste en brindar amor a los demás y realizar obras en favor de otros, en tiempos muy duros de pobreza y enfermedades era un acto de solidaridad al prójimo socorrer a los sectores más vulnerables, especialmente a mujeres que daban a luz en sus hogares sin ningún sin ningún tipo de atención y enfermos que padecían distintas dolencias.

Un documento muy importante para comprender el contexto es una libreta de firmas que María C. de Botta recibe de manos de sus compañeras de la Asociación con motivo de ausentarse de Basavilbaso por razones laborales, donde puede observarse las rúbricas de las integrantes de las Comisiones Directivas de la Asociación de Beneficencia, el Pro Culto Católico, Apostolado de la Oración y Obra de las Vocaciones Eclesiástica.

Este testimonio evidencia la relación estrecha con la iglesia católica. Se puede apreciar en el mismo la firma del presbítero Pascual Velzi y sus nombres en su mayoría corresponden a las mujeres que sostuvieron la obra del Hospital de Caridad.

Otras colaboradoras. Comisión auxiliar de Beneficencia

En 1941 se constituyó una Comisión Auxiliar de Beneficencia cuya misión era colaborar en las obras de caridad que realizara la Asociación. 

Estaba conformada por Esther Zapata Díaz (presidente), Blanca Rosetti (vice presidente), María Angélica Martini (secretaria), Angélica Erpen (pro secretaria), Lía Fruniz (tesorera), Sara Cignarelli (pro tesorera), y como vocales Amalia Martínez Vadell, María de los Ángeles Lobbosco, Ana Schmid, Beatriz Biggs, Adelina Villanova y Lina Zingg.

Foto: Lina B. Zingg (Colección particular)

¿Cómo se sostenía económicamente el Hospital de Caridad?

El salón de la Biblioteca Popular Luz Obrera vio surgir la nueva institución, ya que las mujeres de la Asociación se reunían allí para realizar sus asambleas, compartiendo algunas actividades para recaudar fondos. Realizaban kermeses, bailes de organdí (relacionado con la tela de los vestidos), vermouth, te danzante, festivales y las tradicionales fiestas de fin de año, entre otras actividades. Gestionaban subvenciones a nivel nacional y provincial.

Algunos profesionales para recordar

A comienzos de los años 40 el semanario Crónica informaba la gran cantidad de enfermos que eran atendidos en el hospital en consultorios externos, internaciones, cirugía menor y mayor, análisis clínicos, destacando además la labor de los profesionales con esta expresión "debemos dejar expresa constancia que prestan servicios gratuitos actualmente los Doctores Camilo F. Cerolini y Elusser Glasserman, después de haberse ausentado el Médico Cirujano Dr. León Gunelfarb”…”el dentista, el Dr. José Rappoport, Bio Quimico Sr. Israel Jaimovich y Obstétrica Señora Ana Ropp de Imas".

Foto: Ana Ropp de Imas (partera) Colección particular.

Con el advenimiento del peronismo, este trabajo social se centralizó en la órbita estatal, con un estado intervencionista en los distintos aspectos social, político y económico y la creación de numerosos hospitales a lo largo del país.

El actual hospital local fue fundado y sostenido hasta su posterior estatización por la Asociación de Beneficencia. Su primer director, el doctor Camilo Cerolini fallece en 1948, siendo sucedido por Elusser Glasserman.

Berta Di Pascuo continuará como administrativa al frente del mismo hasta los años 70.

Dr. Camilo Cerolini y Berta Di Pasquo (al poco tiempo de contraer matrimonio) Década del 30. Colección particular.

Continuará.